[c]alma

¿Sabías que el interiorismo de tu hogar puede optimizar tu salud física y mental?

No necesitas un inodoro inteligente o una nevera que te hable para crear un espacio donde vivir más feliz y de forma más saludable. 

Es mucho más sencillo que eso.

Recordatorio: tu casa es una parte más de ti.

Y de eso trata mi curso gratuito:

Aprende a sacarle el máximo partido a tu espacio, sea cual sea

En tan solo 4 minutos y 58 segundos lo tendrás hecho y te servirá para empezar a notar cambios significativos en el ambiente de tu hogar.

¿Lo quieres?

Si nos paramos a pensar, la ciencia detrás de la psicología del interiorismo es fácil de entender.

Pero es posible que te surja esta duda… ¿Pintar tu casa de rojo o de verde creará en ti un efecto mágico que te cambiará la vida?

Creo que ya conoces la respuesta.

Ahora, eso sí.

Lo que un buen uso del interiorismo en su totalidad tiene como consecuencia es sencillo: hace más feliz a la persona (o al conjunto de ellas) que vive dentro de la casa donde se aplica.

O sea, que mejora su salud emocional.

Y lo que dicen las investigaciones es que las personas felices tienen un sistema inmunológico más fuerte, reaccionan mejor al estrés e incluso viven más tiempo. 

Esa es una realidad como un castillo.

Porque una de las cosas que hace que las personas sean emocionalmente saludables es tener una casa que les encanta cuando entran por la puerta. 

Es decir, que se encuentren con una casa que:

  • Cumple con su función como refugio perfecto donde desconectar del ajetreo.
  • Les permita disfrutar de una jornada social bailando, jugando o disfrutando de una velada romántica con sus seres queridos.
  • Inspire su creatividad y les permita pensar con claridad.

Y es que las principales sensaciones que deberíamos sentir al entrar en una casa alineada con nuestras emociones y estilo de vida es encontrarnos con nosotros mismos, con nuestros recuerdos, con nuestros gustos, con nuestras vivencias y experiencias positivas.

En definitiva, que entrar en casa y en sus espacios nos haga sentir y estar bien.

Que nos haga felices.

Y ahí es donde entro en juego yo y mi manera de practicar el interiorismo para mis clientes.

¡Hola! Mi nombre es Cristina y me dedico a darle alma a los espacios.

¿Y cómo se hace eso?

Teniendo en cuenta la potencialidad que tienen los espacios de transmitir emociones a quienes los usan: calidez, frialdad, alegría, tristeza, somnolencia, vivacidad, tranquilidad, nerviosismo, libertad, bloqueo…

 Por eso no es tan fácil sentirse en [c]alma en cualquier lugar.

 Y por eso me dedico a crear hogares que mejoren y potencien el bienestar de las personas estudiando su caso particular.

Como profesional del interiorismo para mí es fundamental pensar en las personas que lo habitan, lo que sienten, sus sensaciones, sus recuerdos… y así mejorar y adaptar sus espacios y la decoración según la psicología de SUS emociones.

Para que entiendas a qué me refiero, quiero compartir contigo mi propia historia.

Durante mi última mudanza descubrí algo que me sirvió de click para dedicarme a lo que hoy me dedico.

Fue mi manzana de Newton particular.

Te cuento. 

El piso al que me mudé tenía unas características distintas al anterior. Eso quiere decir que ahora tenía que encajar mis muebles y decoración en espacios diferentes, algunos más pequeños de los que estaba acostumbrada.

Uno de ellos fue mi despacho.

Entonces, con toda mi buena intención y para optimizar cada centímetro de él, decidí colocar la mesa de escritorio frente a la pared en lugar de posicionarla en el centro de la habitación.

De esta forma cabían más cosas y “todo encajaba”.

¿Qué pasó? 

Que a pesar de estar aprovechando el espacio al máximo, estaba desaprovechando mi productividad y mi creatividad.

Observé que cada vez que me sentaba a trabajar, me dispersaba de lo lindo.

Cogía el móvil para entrar en Instagram, echaba un vistazo al carrito que tenía pendiente en alguna página, mandaba algún WhatsApp… y así se me pasaban las horas sin ser consciente de que no hacía nada de provecho.

Me costaba horrores concentrarme y, claro, eso me llevaba a un estado de frustración y estrés que no molaba nada.

Por eso mismo, una tarde me quedé quietecita en mi silla, observado.

¿Qué se me estaba escapando? ¿Qué podía hacer yo para recuperar lo que era mío?

Ahí, en ese momento de parar y analizar, fui realmente consciente de lo que me estaba pasando.

Había tenido la solución delante (literalmente) y no la había visto. Era la pared la que me estaba impidiendo fluir con mi creatividad. 

Estaba tal que así:

Vamos, que encajaba pero no estaba el lugar adecuado.

¿La solución?

Girar el escritorio y darme más espacio, aunque para ello tuviera que sacrificar otros muebles por el camino.

Mi productividad y mi creatividad volvieron y además trajeron consigo la motivación que había desaparecido también por culpa del estrés.

A partir de ese momento, y desde que fundé Espacios [c]alma, este es un ejercicio que hago con todos mis clientes durante la Fase 2 del proceso de cambio en sus hogares.

Porque tu casa es una parte más de ti, y hay que aprender a escucharla.

No importa cuantas revistas de decoración compres ni cuántos tips sigas al pie de la letra. Sin un estudio personalizado siempre habrá algo que sobre o que falte. Por eso es tan importante cuidar la decoración, el orden, la iluminación y todos los detalles. Y si tú, tras leer estas líneas, te has dado cuenta de que necesitas mi ayuda para poner en orden tu casa y tus emociones, haz clic en el siguiente botón y te cuento cómo lo hago.

¿Quieres empezar a notar ya los cambios?

Aprende a sacarle el máximo partido a tu espacio, sea cual sea.